Nutri-Score y aceites de oliva

¡Hola mundo ¡

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Recientemente hemos sido testigos de una importante campaña de promoción de nuestros productos agroalimentarios por parte del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y Alimentos España bajo el slogan ‘Somos el país más rico del mundo’, y de la Interprofesional del Aceite de Oliva con la frase “No sabemos lo que tenemos”, destacando la riqueza y variedad de alimentos que componen nuestro estilo y patrón mediterráneo de alimentación. Dentro de estos alimentos, destaca el aceite de oliva virgen extra (AOVE).

El motivo que explica el placer de comer saludable cuando el consumidor elige incorporar en su alimentación el AOVE o el AOV, radica en su composición nutricional. (Figura 1)

Figura 1: Aspectos generales a tener presente del aceite de oliva virgen extra.

AOVE GENERAL

Destaca su contenido energético a base de una composición de ácidos grasos principalmente monoinsaturados, representados por el ácido oleico (omega-9), el cual tiene propiedades cardiosaludables (es decir, contribuye a mantener los niveles del colesterol HDL en rangos de normalidad), además de contar con una muy interesante composición de componentes tales como: escualeno, luteína, beta-carotenos, tocoferoles, compuestos fenólicos y otros constituyentes menores (tirosol, hidroxitirosol, oleocantal, oleuropeína, etc.), que representan el 1-2%.

Todos estos componentes pueden contribuir potencialmente al mantenimiento de la salud por sus actividades biológicas y propiedades funcionales beneficiosas, como la antiinflamatoria, reguladora de la microbiota intestinal, antioxidante, antibacteriana, hipoglucemiante o anticancerígena, entre otras. De hecho, la propia Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) aprueba como propiedad saludable “los polifenoles del aceite de oliva, que contribuyen a la protección de los lípidos de la sangre frente al daño oxidativo”, y que está autorizado por las autoridades europeas bajo el amparo del Reglamento (UE) 432/2012 referente al contenido de compuestos fenólicos. El consumo regular del AOVE/AOV contribuye a la prevención de enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus y algunos tipos de cánceres como lo demuestran diferentes estudios científicos.

Es por ello por lo que su información nutricional declarada en el etiquetado debe ser de fácil comprensión para el consumidor, para que pueda valorar estos aspectos saludables que representa su consumo. En este sentido, el etiquetado frontal de alimentos Nutri-Score, diseñado con el propósito de “ayudar al consumidor a tomar decisiones más saludables por proporcionar información sobre a calidad nutricional global de los productos”, presenta algunas debilidades a la hora de ser aplicado a los aceites de oliva.

Algunas de estas debilidades son:

  • Nutri-Score no valora la calidad la calidad nutricional global y por ende tampoco es una representación de la composición nutricional del alimento , ya que el algoritmo empleado, sólo se enfoca en los nutrientes críticos como sal, contenido energético, grasas saturadas y azúcares asociados a las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) como obesidad, diabetes, hipertensión arterial y cardiovasculares, omitiendo la visión de matriz alimentaria, que sería lo correcto porque se considerarían nutrientes como vitaminas, minerales, omega 3, omega, 6, omega 9, calidad de las proteínas, sustancias bioactivas, hidratos de carbono complejos que mejorarían la categorización de los alimentos, y en el caso de los aceites de oliva, si se considerara su aporte en ácido oleico (ácido graso monoinsaturado), vitaminas y compuestos fenólicos (AOVE, AOV),la categorización sería A concordante con las recomendaciones de una alimentación saludable y no C como es actualmente.
  • Son insostenibles los argumentos que se han empleados para categorizar a los aceites de oliva con este etiquetado frontal con la calidad intermedia o menos saludable C (color amarillo) (Figura 2). La Comisión Europea cuenta con evidencia científica para corregir este algoritmo que es falible y plausible de ser modificados cuando las variables consideradas reflejan incongruencia con la ciencia. El consumo de AOVE/AOV cuentan con el apoyo científico tras quedar demostrada su acción preventiva en enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas y algunos tipos de cánceres.

Figura 2. Interpretación del Nutri-Score

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  • La selección de aceites en el punto de venta podría ser sesgada acompañada por un menor precio y la misma categorización Nutri-Score, independientemente de que procedan de semillas o de oliva.
  • Este sistema perjudica la elección de un alimento saludable al igualar su calidad incomparable al nivel de otros aceites como el de colza, nuez, girasol alto oleico, productos refinados. (Figura 2). De continuar con este algoritmo, perjudicará seriamente la imagen del aceite de oliva, las exportaciones y el consumo en general.

Figura 2: Comparativa entre el aceite de oliva virgen extra y un aceite de semilla refinado.

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Referencia: https://www.carrefour.es/supermercado/aceite-de-oliva-virgen-extra-carrefour-1-l-carrefour/R-520660335/p . Web visitada 24/11/2020

  • El consumidor tendrá que elegir entre un AOVE/AOV y un aceite de semilla, sobre los cuales se ha establecido una igualdad en la calidad (Nutri-Score C). Siendo el consumidor tan sensible al precio, elegirá el de menor coste, ya que pensará que está pagando por una misma calidad menos dinero, siendo una situación que va en detrimento del objetivo de elegir la opción más saludable e incrementar su consumo en la población española.
  • El aceite de oliva tiene una categorización C aunque presenta unas propiedades nutricionales inherentes reconocidas mundialmente. La puntuación se ve penalizada por el contenido calórico y el porcentaje de ácidos grasos saturados, independientemente de que sean refinados o no. Esta categorización conlleva la misma puntuación en comparación con otros aceites.
  • Así como Francia presionó para que sus quesos tuvieran una mejor categorización (tras considerar “excepcionalmente” el contenido en calcio), España debería hacer lo mismo, nuestro aceite de oliva es más que energía y ácidos grasos saturados.

La categorización de los aceites de oliva debería ser recategorizada de acuerdo con la composición nutricional, evidencia científica y sistema de producción:

Aceite de oliva virgen extra

Aceite de oliva virgen

Aceite de oliva

Aceite de orujo de oliva

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  • Este sistema se ha lanzado sin previa acciones de educación al consumidor sobre cómo interpretarlo, favoreciendo la confusión además de perjudicar la toma de decisiones de compra más saludable cuando se aplica a los aceites de olivas.

Más que nunca debemos exigir una mejora del algoritmo, porque es incongruente su categorización de calidad intermedia o menos saludable de uno de nuestros principales productos agroalimentarios que conforma la imagen España, un Producto Marca España, y es lícito refutar con sólidos argumentos y con evidencias que el Nutri-Score es perjudicial para la imagen de un alimento:

  • Que cuenta con propiedades saludables reconocidas por la EFSA
  • Que precisa sólo de mecanismos mecánicos para extraer el zumo de la oliva rico en nutrientes saludables.
  • Representa un cultivo sostenible favoreciendo la economía circular y arraigo de la población rural, es respetuoso con el medio ambiente.
  • Es un alimento con identidad propia y pilar de nuestro patrimonio gastronómico y culinario, nuestro principal embajador de la Dieta Mediterránea.

No olvidéis,

Poner sabor y salud a la vida.

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